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Nadie puede ignorarse al verse en el otro1 minuto

Autor: Mohamed Kafir
Correctora: Laura De Buen Visús

Me duele en mi sombra
el espacio que evito;
Nunca pesó tanto la luna.

Camino, entonces,
no más por encima de la lluvia,

No soy el impulso que me impide
reconocer mi dolor,
darle la talla de mis zapatos,
Ni permitiré que su existencia en mí
se transforme en mancha,
laguna impropia.

Hay una inmensidad transitable
que se coagula en limite
porque la vanidad no la valora.

Decir que no al autodesarrollo
comienza al huir de nuestra crisis
rompiendo su espejo.

Hay muros, límites, estanques vacíos.

Pero no os perdáis
y le echéis deseo solo a la yugular del minotauro.

Nadie puede ignorarse
al verse en el otro.

El peso de la luna es la espina dorsal quejándose a puñaladas;
a la espina le duele el hígado,
al hígado la sed,
a la sed un humo repetitivo,
al humo una identidad mal disimulada.

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