Categorías
ARTÍCULOS Social y Política

En tiempos de guerra… ¿qué nos muestra el espejo?10 minutos

Autor: Adán Nada
Correctora: Laura De Buen Visús

Introducción en el tiempo y en el espacio

Escribo este artículo como un ejercicio de reflexión desde la casi absoluta ignorancia, tanto sobre los actuales tiempos bélicos en Ucrania, como sobre el contexto sociocultural e histórico de lo que está sucediendo. A lo largo de los siguientes párrafos, no busco dar ninguna respuesta, sino más bien plasmar ciertas preguntas que me persiguen y reflexionar sobre ellas. Tengo la esperanza de que ello me ayude a comprender todas las emociones y pensamientos que me generan las circunstancias actuales.

¿Medios de comunicación o comunicación de miedos?

La primera pregunta que me planteo es: ¿Debería informarme sobre lo que está pasando? Hace años que no veo la tele, pero sé con certeza que las imágenes que se están mostrando de los tiempos que corren, tanto en la televisión como en los periódicos, no son fáciles de digerir. Hablando sobre ello con una amiga, ella lo defendía. Lo veía algo necesario, pues si no vemos imágenes como esas, no nos vamos a concienciar de lo que está ocurriendo. Me pareció un buen argumento. Quizás sea cierto, y sea una manera efectiva de conseguir desarrollar nuestra empatía. Quizás el consumo de todas estas terribles imágenes sea el primer paso para que la gente se anime a donar —dinero u objetos de primera necesidad— a todas esas organizaciones que están ayudando, en la medida que pueden, a las familias ucranianas que sufren esta situación.

Informativo matinal de Ángel Martín. Día 7 de marzo de 2022.

Pero… ¿qué es lo que proyectan después de las noticias en la televisión, o lo que hay al lado del artículo en cualquier periódico digital? ¿Me equivoco al decir que será un anuncio del colchón más cómodo del mercado, de un nuevo coche o de la nueva temporada de verano de tu marca de ropa favorita? En el mundo del marketing se denomina «call to action» a esa parte del anuncio que te «lleva a la acción». Si la acción a la que me quieren llevar después de mostrarme estas imágenes es a seguir alimentando la bestia voraz del consumismo… ¿es realmente la empatía lo que buscan desarrollar exponiéndonos a estas imágenes?

Por otro lado, no puedo evitar preguntarme dónde están las noticias celebrando el «final de la pandemia», ahora que la vacunación y la inmunización progresiva han conseguido que ya no sea una situación de emergencia; ahora que los hospitales vuelven a funcionar sin alcanzar límites peligrosos en la ocupación de las UCI. Después de dos años de un bombardeo intensivo y constante de noticias negativas sobre casos, contagios, hospitalizados y fallecidos, en el que el resto de problemas mundiales (explotación abusiva del medio ambiente y su consecuente cambio climático, represión y explotación de las mujeres en sociedades represivas, trabajos y sueldos precarios para una mayoría de la población) parecieron desaparecer. ¿La búsqueda de noticias sensacionalistas encontró su gallina de los huevos de oro con la pandemia? Y, ahora que se acaba… ¿han encontrado en la invasión rusa a Ucrania una nueva fuente con la que tenernos constantemente atemorizados y estresados?

Si no lees los periódicos, estás desinformado. Si lees los periódicos, estás mal informado.

Mark Twain

Porque, para ser honesto, me cuesta muchísimo creer que la razón para compartir todas estas noticias sea el gran humanitarismo que se encuentra detrás de todos los medios de comunicación. ¿Por qué nunca escuchamos nada en la televisión de las matanzas o de la invasión del Gobierno chileno en la tierra del pueblo mapuche? ¿Qué ha pasado con el pueblo de Afganistán y con todas las familias y las mujeres que sufren ahora las medidas represivas del Gobierno? ¿Qué tal van las relaciones internaciones con el Gobierno de Israel y cómo sigue la vida en Palestina?

¿Y qué está pasando con todas las familias rusas que en este momento no se pueden reunir? Si fueras ruso, y quisieras ir a ver a tu madre o a tu abuela, en este momento descubrirías que ninguna conexión aérea está funcionando. Y, si simplemente quisieras enviarles dinero para poder ayudarlas a sobrevivir —razón específica por la cual tuviste que dejar tu tierra natal y te fuiste a otro país, donde hablan otra lengua y tienen otra cultura—, descubrirías que todas esas transacciones económicas están canceladas por el momento y que no puedes hacer nada para ayudar a tu familia. Y es que, tal y como nos cuentan la historia en los medios, es fácil olvidar que no todos los rusos son Putin.

El medio es el mensaje.

Marshall McLuhan

Con esto no quiero, por ningún momento, negar la terrible situación que viven en Ucrania. Tan solo quiero cuestionar el humanitarismo de los medios de comunicación, la perspectiva eurocéntrica desde la que nos informan y, a la vez, cuestionar también nuestro propio humanitarismo y nuestra perspectiva. En el instituto en el que trabajo se han realizado iniciativas como una colecta o una venta de dulces, cuyas ganancias van a ir todas a ayudar a Ucrania. ¿Cuántas campañas se han hecho para ayudar a cualquiera de los otros países o pueblos del mundo que han estado o están en una situación similar? La madre de una conocida ha comprado todos los sacos de harina que ha podido almacenar en su casa porque «nunca se sabe lo que puede pasar en estos tiempos». Así que ¿estas noticias han creado empatía, miedo o ambas cosas? ¿Medios de comunicación o comunicación de miedos?

tiempos de comunicación-miedo

Mirarse en el espejo

Cuando me miro en el espejo de la sociedad en la que vivo, descubro dos caras. La primera y más evidente es la hipocresía y la doble moral con la que sostenemos nuestra consumista forma de vida. Despilfarramos nuestro tiempo y nuestro dinero en objetos, entretenimientos y mierda superficial que nos deja igual de vacíos, pero que compartimos por redes en busca de un chute de serotonina. Esto después de la casi siempre envidiosa dopamina segregada por el consumo de las imágenes compartidas por los influencers de turno. ¿Cuánta gente sigue persiguiendo el sueño boomer de matrimonio, casa e hijos en un mundo que se está deshaciendo como un castillo de arena cuando sube la marea?

La segunda es el tierno rostro de una humanidad a la que se le ha quedado grande la situación que le ha tocado vivir y, en lugar de ponerse a la altura de las circunstancias y frenar en seco la frenética rueda del capitalismo, prefiere enterrar su cabeza como un avestruz. Elige intentar, desde su pequeño rincón de la tierra, compartir algunos momentos de alegría con su familia y sus amistades. ¿Es comprensible que me sepa amargo salir a tomar una cerveza en estos momentos? ¿Debería poder disfrutarlo sin amargura o debería dejar de salir a tomar nada? ¿Qué podemos hacer para cambiar el mundo, si solo somos motitas de polvo flotando en esta mota de polvo azul llamada Tierra, en medio de un universo que todavía no alcanzamos a comprender?

Los tiempos difíciles crean hombres fuertes, los hombres fuertes crean tiempos fáciles, los tiempos fáciles crean hombres débiles, los hombres débiles crean tiempos difíciles.

G. Michael Hopf

¿Sirve de algo escribir todo esto? ¿O no es más que una forma de tranquilizar mi conciencia? ¿Sería mejor permanecer callado y tomarme un Tranquimazin? Es fácil reflexionar sobre estas preguntas desde la comodidad esta habitación alquilada en Irlanda, pagada con el sueldo que mi privilegio de hombre, blanco, europeo y universitario me ha permitido conseguir. Aunque imagino que sería aún más fácil no sentarme a mirar el reflejo que me devuelven estas preguntas. ¿Llegaremos a ver un mundo en el que estos privilegios desaparezcan por completo? ¿Existirá por fin igualdad de oportunidades para cualquier ser humano independientemente de dónde nazca y de las características físicas que herede?

La historia se repite en nuestros tiempos: Guernica y Ucrania

Se derraman lágrimas azules y amarillas en la ilustración de Illya Lukyanov que encabeza este artículo. Se derraman lágrimas azules y rojas en la realidad. En ambas imágenes, caen bombas. Al verla, no puedo evitar pensar en Guernica, el pueblo y el cuadro. Guernica y Ucrania… ¿Cuántas vidas inocentes perdidas? ¿Cuántas más habrá? La Guerra Civil española fue una muestra de las tensiones crecientes internacionalmente en el s. XX y fue una muestra nacional de lo que luego se convertiría en un conflicto internacional. ¿Estamos presenciando el inicio de la Tercera Guerra Mundial? ¿Cuántas veces se repetirá la historia?

Quizás sea necesario aceptar que en este mundo y en estos tiempos nunca habrá una resolución, una paz permanente. Más bien tendremos un eterno conflicto (externo e interno) manifestándose de infinitas maneras, desde antes de la humanidad y tras su extinción. Y entonces la naturaleza degradará con su paciencia universal todas nuestras huellas hasta que la prueba del carbono nos confirme como aquellos extraños seres que una vez habitaron la Tierra. La historia repitiéndose como el Ouroboros: una serpiente que se devora a sí misma.

Piensa globalmente, actúa localmente.

Patrick Geddes

No tengo muy claro si la frase de Geddes es demasiado optimista o demasiado realista. Optimista porque se puede interpretar como que, si todos actuásemos localmente por el bien global, el mundo realmente podría cambiar. O realista porque, sabiendo que es imposible que todo el mundo actúe por el bien global (si es que por una vez la humanidad pudiese llegar a un acuerdo sobre lo que es el «bien global»), a lo máximo que podemos aspirar es a generar un impacto positivo a nuestro alrededor.

En mi caso, trataré de influir positivamente como profesor, como escritor y como ser humano. Portando la amabilidad y la empatía como bandera; intentando ser el cambio que quiero ver en el mundo con cada una de mis pequeñas acciones; y lidiando con compasión con las contradicciones que me rodean y que me habitan. Y, sobre todo, amando. Como el amor por la vida que transmite la belleza de esas lágrimas azules y amarillas. Porque, al final del viaje, el amor, en su definición más amplia, es lo único que cuenta.

Nota final de agradecimiento

Quiero expresar aquí toda mi gratitud hacia Illya Lukanov. Por haberme permitido encabezar este artículo con su ilustración, por creer en el arte y por crear belleza con su música y con sus ilustraciones. Cualquiera que quiera conocer mejor su obra, puede encontrarle en Instagram como @illyastrator . Muchas gracias, Illya.

Deja un comentario