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Desde la raíz3 minutos

Autora: Juliana Valentina Delgado Cañizárez
Correctora: Laura De Buen Visús

No hace mucho, noté que, a través de sábanas de algodón, suave franela con superficie satinada y piel patronada de animal, me susurraba un telar entretejido. Era fascinante por su audaz y efectiva circulación múltiple, y construía —desde sus pequeños filamentos— grandes superficies para el uso del humano. Hamacas, cobijas, abrigos, cortinas, dermis. 

Aprendí de él. Tanto así que decidí robarlo y, entre los hilos y los trazos, configuré mi línea, mi tejido sobre el papel. 

Un tanto egoísta, usurpé su naturalidad en pieles de animales que iban en patrón. Así, también robé su atrevida forma de persuadir al humano adentrándolo en sus encantos. A partir de allí, prometí juntar estos dos caracteres en uno solo. Me urgía recordar la apariencia de mi pequeño maestro el telar, de modo que construí seres inexistentes para recordar la memoria de este tejido bien singular. 

Ahí estaban la exquisitez y la finura; tenía lo animal y lo humano, pero dentro de un campo muy amplio las ideas aún seguían líquidas. Se resbalaban con facilidad. 

Fue entonces cuando tomé la decisión de mirar atrás. Y, entre mis ocurrencias, supe que dispondría de la memoria para construir mis seres ficcionales (desde lo que había sido en un origen, un original, ese que origina) conmemorando a ese tejido inicial. 

Me adentré en una genealogía humana, mística; necesitaba conocer el principio desde la raíz. Para mi sorpresa la historia estaba allí, y con ella la evolución. Tenía las especies que precedían al humano, y comprendía a la perfección el proceso de adaptación característico de cada una de ellas. Ahora necesitaba dar comienzo a mi construcción híbrida.  

A humanos y a animales los entendí como agentes partidarios de espacio construido desde una misma naturaleza. Pensé, también, en el aspecto que podría llegar a tener esa configuración como el conjunto de un todo. 

Fue así como empalmé aspectos fisionómicos, con características propias de la anatomía animal, de especies ya estudiadas; elegí gálago, lémur ratón, tarsero, marmoseta, mono vervet, babuino, gibón, gorila y chimpancé.

Para mi desgracia, estos híbridos pensados desde un carácter humano y animal no lograban reconstruir la imagen que tenía de mi viejo amigo el tejido; solo lograban conservar un carácter extraño y perturbador. Sin embargo, pude estudiarlos, pude hacerlos existir, ha-ser(los) existir, crear; dándoles, así, una identidad  que nadie más conoce, pues ellos me recordaron entre susurros su inusual forma telar. 

Desde entonces los veo a diario sobre trozos de papel —con su distintivo color avellana— encima de blancas paredes. Su dimensión no es mayor a la de un calzado del 36, en donde el tiempo es aliado, pues no envejecen, solo permanecen. 

telar tejido encaje

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