Categorías
ARTÍCULOS Relatos

Crecer2 minutos

Autor: Adán Nada
Correctora: Laura De Buen Visús

—¡Javi! Baja, que tengo una sorpresa para ti.

—¡Voooy! —el niño se levanta de la silla del ordenador con pereza y baja las escaleras para encontrarse con su madre al lado de un cachorrito de labrador juguetón que no para de dar vueltas alrededor de ella con la lengua fuera, lleno de energía.

—Te presento a Leo. ¿Vamos de paseo?


—¡Javi! ¿Puedes bajar?

—¿Qué quieres, ma? Si es por Leo, luego lo saco —tras la insistencia de su madre, el adolescente se levanta de la silla del ordenador con frustración y baja las escaleras para encontrarse con unas lágrimas silenciosas en el rostro de su madre.

—Ya han llegado los resultados de las analíticas de Leo, y… —ella rompe a llorar, desesperada; él la abraza con delicadeza.


—¡Mamá! ¿A que no sabes quién ha venido a visitarte?

—¿El más vago de mis hijos y mi nuera favorita? —el adulto Javier le ríe la gracia desde fuera de la habitación.

—Ja, ja, ja. Qué graciosa eres, ma. Sobre todo porque soy tu único hijo. Tu nuera favorita no ha podido venir, pero para compensarlo tengo una sorpresa para ti —Javier entra en la estancia con una dulce cachorrita de labrador casi dormida en brazos y se acerca a la camilla donde está acostada su madre—. ¿A que es preciosa? Te presento a Leona.

Una gran sonrisa aparece en el rostro de la mujer. «Hacía tiempo que no la veía sonreír así», piensa Javier mientras su madre coge en brazos a la perrita.


—¡Lucía! Baja, que tengo una sorpresa para ti.

—¡Voooy! —la niña se quita las gafas de realidad virtual con pereza y baja las escaleras para encontrarse a Leona y a su padre, los dos con una gran sonrisa, como si fuera la primera vez que la vieran.

—¡Lucía! ¿Vamos de paseo?

Labrador crecer sorpresa

Deja un comentario