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Crema dura, quemadura1 minuto

Autora: Ana Apausa

Se me enciende el primer chakra cuando te miro la piel.
Esa piel de otro mundo,
luna de agosto,
tan blanca que se me antoja irreal.
Quiero recorrerte cada rincón del torso con la lengua,
quiero aplastarla fuerte contra tus venas y sentir tus latidos,
moverme encima de tus rodillas como un péndulo errante.
Quiero abrir tanto mi boca
que abarque tanto de ti que no haya límite.
Quiero tocarte con las palmas anchas de quien coge agua en el río un día de verano
y se la lleva a los labios secos y salados.
Quiero agarrarte completo, redondo, tibio,
con mis palmas de pan recién hecho,
amasarte los músculos un domingo por la mañana
con la luz entrando por la persiana de madera.
Quiero dibujarte caminos empapados en el cuello
y dentro de las orejas.
Hacerte temblar, ponerte tenso, lleno, duro.
Quiero que tus manos me aprieten despacio
como si mi cintura fuera cerámica en un torno.
Quiero llenarte de agua, de aceite y de canela,
quiero abrirme como una flor en time-lapse
y que me llenes entera, mi espalda se curve y yo contenga la respiración.
Quiero que hundas tus labios entre mis piernas
y nos sintamos inmortales y parte del universo,
que los límites de nuestros cuerpos se deshagan en un todo,
que en la habitación haya tanta agua que tengamos que abrir las ventanas y las puertas
que el albaycín se llene de ríos con olor a jazmín.
que el Darro se ensanche tanto que por la mañana todo el barrio se levante confuso
y embriagado como en El Perfume.
Quiero llenar tu cuerpo, trigo y lluvia
de saliva, limón y flores.
Quiero explosionar en una danza frenética
pero suave
encima de ti, rítmica, primitiva, divina.
Quiero llenarte de todo
y que me llenes.
Y reventar los cristales con gemidos,
que la onda sonora baje todo San Gregorio como un huracán
y las lámparas de las teterías estallen
y entre la confusión suenen las campanas de la iglesia del paseo de los tristes
y caer a tu lado después
colmada, mojada, fibrada y suave,
que mis ojos se tornen vidriosos y se me rasguen,
se me ricen las pestañas y me ría por dentro.
Y te sonría por fuera.
Te quiero ver así.
Vulnerable, contento, calmado, satisfecho, blando.
Y sin miedo.

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