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El teatro o el arte de ser humano3 minutos

Autora: María Megías
Correctora: Gracia Vega

Solo el hombre necesita descubrirse en el fondo del espejo. Contemplarse como un extraño. Ese enigma que despierta su propia imagen la refleja en el otro, viéndose vivir en el vivo espejo del semejante. De modo que solo al verse en el otro se ve en realidad.

Eusebio Calonge, 1963

¿Y qué pasará ahora que nos vemos obligadas a vernos en el otro a través de otro espejo, empañado, distante, puede que opaco, porque oculta enigmas y trampas que estamos descubriendo sobre la marcha? ¿Puede la transmisión online, el visionado de los otros a través de una pantalla sustituir el imprescindible reflejo de ese otro, esa otra, que soy yo cuando me veo en los demás? ¿Puedo construir mi humanidad cuando mi reflejo me lo devuelve una máquina?

Durante mucho tiempo nos venimos haciendo estas preguntas, de una forma u otra, ya que todos estamos conectados a una red virtual, con los perjuicios y beneficios que ello implica. Ahora, en tiempos de pandemia, estas preguntas cobran más sentido que nunca. Estas nos abocan a dar las respuestas, a dejar de analizar y a lanzarnos al trabajo; a la actividad, sin tener tiempo casi de aventurarnos a nombrar las posibles consecuencias. En este trance lo único que se me ocurre es que, al menos, no dejemos de plantearnos dichas preguntas.

teatro bailarinas

Como persona de teatro estas cuestiones se me antojan más relevantes que nunca. El teatro lleva muriendo desde que nació, o eso es lo que parece que nos quieren hacer creer. ¿Vamos a dejar que muera ahora o vamos a tratar de darle más vida que nunca? Puede reducirse todo a esta cuestión, tan sencilla e inabarcable a la misma vez.

“Allá donde coincidan físicamente personas, las unas reaccionan a la presencia de las otras, aun cuando no sea siempre de manera perceptible por la vista o el oído”, como recoge Erika Fischer-Lichte, en su libro Estética de lo performativo. Por ello, toda realización escénica es un acontecimiento social, a la vez que estético; un acto político, porque es un acto social que nos lleva a reflejarnos en la otra, en lo otro y, enfatiza la necesaria pregunta para vivir en sociedad: ¿quiénes son los otros? Y, por tanto, ¿quién soy yo?

De todo ello resulta la pertinencia de resistir, de alguna manera, la tentación de sustituir lo presencial por lo virtual: buscar caminos nuevos, adaptarse… Investigar es la oportunidad, sobre todo de las artes escénicas. Resignarse o esperar tiempos mejores sería claudicar de alguna manera a las imposiciones externas, no entender que hay cosas esenciales, que nos atañen como seres humanos para las que quizás después sea demasiado tarde.

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