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ARTÍCULOS Social y Política

Fronteras arbitrarias, fronteras inventadas9 minutos

Autor: M.E.F.P.
Correctora: Gracia Vega

En otoño del odiado 2020 que hemos dejado atrás surgió un tema entre varios miembros de La Independiente. Hablamos en nuestro grupo sobre el fugaz conflicto que se había desatado entre los estados de Armenia y Azerbaiyán. Aunque solo soy un aficionado a la geopolítica, pensé que sería interesante aportar un algunos datos. Ahí fue cuando nos dimos cuenta de la poca información que tenemos del mundo más allá de unas pocas áreas o países. Sí, todos estamos pensando en el asalto al Capitolio en el Distrito de Columbia, y es un hecho clave, pero el mundo es más que eso.

Esto fue lo que me movió a escribir mi anterior artículo. En él, tras reflexionar sobre lo perdidos que estamos aún con tanto internet y tantas noticias, acabé explicando que quizás uno de los problemas geopolíticos más graves en gran parte del mundo más jodido (olvidémonos del hipócrita eufemismo de «en vías de desarrollo») son las fronteras de muchas naciones, cuyo trazado les fue impuesto por otros, desde fuera.

Las fronteras impuestas o arbitrarias son uno de los mejores ejemplos de estos problemas mundiales que ignoramos alegremente. Gran parte de las fronteras africanas son el resultado de la competencia y los intereses estratégicos de los colonizadores europeos. Lo mismo ocurre en gran parte de Oriente Próximo y casi todo el sur de Asia.

ÁFRICA Y ORIENTE PRÓXIMO

Por ejemplo, un alumno guineano que tuve hace algunos años me contó que él pertenecía a la etnia fulani. Un pueblo que antes de la llegada de los europeos tuvo bastante poder al sur del Sáhara, y cuya lengua hoy en día sigue siendo útil para el comercio en el Sahel, aunque haya sido desplazado en gran parte por el francés. El problema es que cuando el Imperio Francés empezó a abandonar África no hizo demasiado caso de dónde vivía cada pueblo.

Así, los fulani acabaron divididos entre varias naciones, y aunque Omar, mi alumno, era guineano, tenía bastante familia en Senegal. Desde nuestro punto de vista no es una tragedia tener familia en otro país. Pero imaginad que gran parte de las culturas africanas han sufrido esa ruptura y unidlo en vuestra cabeza a los otros problemas del continente. Por supuesto, lo que sé de los fulani lo sé gracias a Omar y a mis investigaciones… Si dependiera del telediario para enterarme aún seguiría sin saber nada de su historia.

Siguiendo con las fronteras podemos movernos al otro lado del Océano Índico. Creo que no hace falta hablar de los problemas territoriales de varios países árabes. Gracias al Dáesh muchos tertulianos, esos expertos que saben de cualquier tema de actualidad de un día para otro, nos explicaron que países como Jordania o Iraq fueron creados artificialmente. Todo eso mientras se ignoraba la promesa a los árabes, acabada la 1ª Guerra Mundial, de tener un solo país entre el Mar Rojo, el Mediterráneo y Persia… Y también el deseo del pueblo kurdo de tener su propia nación.

Resulta muy triste que tuviera que ocurrir un genocidio contra los kurdos practicantes de la religión yazidí para que el mundo recordara su situación durante un breve periodo de tiempo. En realidad la promesa de crear un único país árabe chocaba con la idea de crear un país kurdo. Y también chocaba con la propuesta de crear un hogar nacional para los judíos. Os dejo imaginar en lo que estaban pensando los políticos europeos.

LOS BRITÁNICOS AYUDAN A DIVIDIR LA INDIA

Yendo un poco más al este tenemos la situación del subcontinente Indio. Resumiendo de manera rápida este tema tan complejo: se acabó concluyendo que el Raj británico sería dividido en dos países distintos en base a las dos religiones más practicadas: el hinduismo y el islam. Aquí tenemos al germen de las naciones poderosas, temerosas una de la otra, de India y Paquistán (ambas con armamento nuclear). Por supuesto la idea parecía sencilla: cada porción de territorio pertenecería a uno u otro país según su religión. Además, el plan tenía un fuerte apoyo entre parte de los nativos, a diferencia de las fronteras africanas o próximo-orientales, nacidas de las necesidades administrativas o políticas de los colonizadores.

El evidente problema es que donde hubiera una mayoría hinduísta vivían también musulmanes, y viceversa. Un 61% de musulmanes, por ejemplo, podría estar conviviendo con un 34% de hinduístas. Sumemos a esto la gran cantidad de habitantes del territorio indio, la existencia de otras religiones (jainistas, sijistas, zoroastristas, budistas, cristianos…). Luego sumemos la gran cantidad de radicales en cada bando alentando la violencia contra el otro. No hacía falta ser un genio de la estrategia para ver que aquello no iba a acabar de manera bonita.

Pero la administración británica, por el motivo que fuera (lo dejo, una vez más, a vuestra imaginación) decidió seguir adelante con tal proyecto de división. Así pues, cada facción empezó a ejercer violencia contra quien consideraba que sobraba de su país, por lo que una ingente cantidad de personas que vivían donde su religión no era mayoría empezaron a huir del lugar donde habían nacido. Muchos dejaron el hogar de su familia durante generaciones, en uno de los mayores desplazamientos humanos tras la 2ª Guerra Mundial, que justo había terminado pocos años antes.

Los trasladados no solo eran hinduístas o musulmanes en el «lado equivocado», también huyó de la violencia una gran cantidad de practicantes del sijismo, con la diferencia de que no se había cumplido su deseo de que hubiera un tercer país donde pudieran ser mayoría. Si esto hubiera ocurrido seguramente no nos resultaría tan desconocida su religión, pero tal vez la región estaría aún más tensa.

Se creó un país para los hinduístas en el territorio central de la India y uno musulmán con dos partes en cada extremo, llamado Paquistán. Con el tiempo tuvieron varias guerras a causa de sus constantes desencuentros: resentimientos por la violencia con la que nacieron, desacuerdos por el control de Cachemira, la separación de la parte oriental de Paquistán para convertirse en el actual Bangladesh… Ambos países empezaron a desarrollar armamento nuclear en el tenso contexto de la Guerra Fría. Es más, si de verdad estamos comenzando una nueva tensión mundial entre Estados Unidos y China, estas dos naciones nucleares súper pobladas jugarán un papel clave. De momento parece que Paquistán está alineándose con China mientras que su rival lo hace con el gobierno estadounidense…

Aquí podemos ver un patrón muy interesante: cuando una potencia colonial controló un territorio extenso este acabó finalmente fragmentado en países de menor tamaño que la administración de la que se independizaba. Estas divisiones fueron casi lo único en lo que estuvieron de acuerdo los antiguos invasores y gran parte de los pueblos que pedían libertad. Pensad en el poder que tienen las actuales repúblicas de India y Paquistán y luego imaginad lo que hubiera pasado si no se hubiesen dividido. Quizás habría surgido un país tan potente como la actual China o quizás habría acabado desangrado en una violencia aún mayor de la que ocurrió realmente. No podemos saber qué hubiera sucedido, pero me atrevo a sospechar que ninguna opción le parecía agradable al Imperio Británico.

Vemos algo parecido si volvemos al mapa del África: imaginad por ejemplo que el África Ecuatorial Francesa hubiera conseguido mantener su unidad. Al igual que ocurre con la India, el resultado podría haber cambiado la historia.

UN RESULTADO INESPERADO: INDONESIA SE MANTIENE

Estas circunstancias describen parte de nuestro mundo, pero los medios mayoritarios se limitarán a avisarnos cuando la violencia haya crecido más de «lo normal» en X lugar. Y jamás nos explicarán qué razones impulsan a la gente a matarse y qué ha hecho crecer esas razones. Otro ejemplo se encuentra en el Sudeste Asiático, con la diferencia de que allí la división pensada por las administraciones occidentales no llegó a ser tan completa.

La zona que controlaban británicos y franceses sí acabó dividida en varios países. La situación no ha dado origen a tensiones étnicas o religiosas como las de la India o África. Sin embargo, esta zona mantiene problemas de derechos humanos que las fronteras modernas no han ayudado a resolver.

Pero hubo un caso en el que los occidentales, los colonizadores europeos, intentaron sin éxito dividir su territorio colonial de manera evidente: Indonesia. El que actualmente es el cuarto país más poblado del mundo, y el que contiene la mayor cantidad de practicantes del Islam. Este en un principio era una colonia de los Países Bajos. Las Indias Orientales Holandesas lograron lo que no consiguieron los territorios de los que he hablado antes: mantenerse unidas hasta la actualidad, 75 años después. Por supuesto esto no significa que la nación se haya librado de horrores.

EL LEGADO DE 1918, 1945, 1991…

Y ya no creo que os sorprenda si digo que la reciente guerra en el Cáucaso hunde parte de sus raíces en las fronteras mal planeadas, pero en un contexto un poco distinto del colonial. Desde Asia Central hasta los Alpes y el Mediterráneo, muchas otras fronteras, incluso dentro de la Unión Europea, provienen de decisiones políticas. Algunas surgieron a raíz de las Guerras Mundiales, otras por la división de la Unión Soviética, que como sabemos acabó dividida en varios países.

En fin, explayarme más sería demasiado, y por más que me esfuerce todos los ejemplos que he mencionado se quedan en breves pinceladas. Cada uno merecería un artículo entero escrito por alguien mejor informado que yo. Espero, sin embargo, haber cumplido con mi propósito: ilustrar cómo gran parte de las fronteras de nuestro mundo provienen de una época reciente y del interés de unos pocos que no se quedaron a vivir allí. Es de ahí, de donde provienen gran parte del sufrimiento y los problemas de nuestro mundo.

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