Categorías
ARTE Cultura y Arte

El libro que debes leer si te gustó «Érase una vez en Hollywood»

Autora: Sofía Guardiola Villaverde
Correctora: Laura De Buen Visús

La secta de Charles Manson, popularmente conocida como «La familia», y sus atroces crímenes de Cielo Drive, entre los que se cuenta el asesinato de la actriz embarazada Sharon Tate, son una materia prima perfecta para cualquier producto cultural. La historia es tan macabra y cruenta que parece ficción, pero con el interés añadido que genera el saber que lo que cuenta ocurrió realmente. Desde el cómic Charlie Manson hasta la famosa serie de Netflix Mindhunter, la cultura pop se ha encargado de acercarnos la historia de este asesino y sus acólitos.

Sin embargo, el triunfo de la película de Tarantino Érase una vez en Hollywood no solo se debe a su característica estética, su particular uso de la violencia y su atípico desarrollo de los personajes. También se debe a que, por fin, se nos ofrecía una reinvención del mito de Manson. Así pues, se nos planteaba una duda ignorada hasta el momento: ¿qué hubiese pasado si los devotos asesinos de Manson se hubiesen equivocado y hubiesen entrado a la casa contigua? ¿Por qué no hacer historia-ficción con estos trágicos acontecimientos?

Pues bien, aunque pasara más inadvertida que Tarantino, la escritora estadounidense Emma Cline ya nos lo había ofrecido. Las chicas, su primera obra publicada, es una versión diferente, fresca y cautivadora de la historia de Manson. En ella intenta alejarse de tópicos y, a la vez, de no olvidar los detalles clave de los acontecimientos.

libro las chicas emma cline

En la obra, Evie narra su historia en primera persona y desde su edad madura. Cuenta aquella lejana juventud en la que se sintió como en casa formando parte de una secta. En el momento en el que se nos cuenta la historia, la protagonista se siente vieja, aburrida e irrelevante. Es por ello que, al cruzarse por casualidad con una pareja de preuniversitarios, comienza a recordar aquel verano. En esos días, huía de una vida monótona y de un hogar sin amor que parecía un decorado tan bonito como hueco. Entonces, se aferró a unas chicas que rebuscaban en la basura, llevaban vestidos cortos y vivían en un rancho abandonado con un hombre al que consideraban un mesías, un profeta.

La obra es una libre representación de los hechos ocurridos. Los nombres son diferentes, algunos detalles cambian y, de hecho, en ningún momento se nos dice expresamente que la novela esté basada en «La familia». Aun así, para los conocedores de la historia resulta obvio que Cline se inspiró en Manson y en su extraña tribu de niños perdidos. Entre ellos, en la obra, destaca Suzanne, a la que no podemos evitar relacionar con la miembro de «La familia» Susan Atkins.

Aparte de una reinterpretación de estos acontecimientos, Cline nos ofrece, con una fluida prosa de personalidad arrolladora, valiosas reflexiones. Nos presenta tanto los primeros sentimientos afectivos y sexuales como las obsesiones, que nunca cobran tanta intensidad como lo hacen durante la adolescencia. De este modo, también nos habla sobre la necesidad de pertenecer a un grupo. Además, nos pinta el retrato perfecto de la sociedad norteamericana de los años setenta: resaca hippie, drogas por todas partes, desesperación por creer en algo, una generación desencantada con sus mayores —quienes les legaron una guerra de Vietnam en la que seguir muriendo—… En definitiva, un panorama caduco, desolador y pasado de rosca; el caldo de cultivo perfecto para que los líderes narcisistas se rodeasen de chicos que no sabían a dónde ir.

Deja un comentario