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El acto de creación

Autora: Juliana Delgado
Correctora: Gracia Vega

Son evidentes las capacidades que el hombre tiene para suplir ciertas necesidades según su contexto. El trabajo existe en la medida en que genera cierta sostenibilidad rentable para sobrevivir. El hombre come porque necesita alimentarse y adquirir nutrientes. Pero, el hombre crea, simplemente porque no puede dejar de hacerlo, tanto es así que esta facultad se iguala a la de parpadear o bien respirar.


El acto de creación es un equivalente a la transformación, evolución y construcción de la humanidad. Es fiel conductor de su cambio y ladrón de su pasado.


Es más, no se vale de limitaciones, puesto que el acto de creación está presente en todas las aptitudes – actitudes que un humano posee. Además, funciona en pro de sí mismo, e incluso podría llegar a ser egoísta intentando ser efectivo. Está claro que independientemente de que todos poseamos la facultad de crear, solo unos pocos logran exprimirla al máximo. Es ahí, donde los contenidos e ideas suman, restan, importan y desmerecen según la disciplina.


En general, soy partidaria de la idea de pensar que el acto de creación funciona como un proceso que se va dilatando. Es decir, que no concluye del todo. Como testigo de los que me exceden, puedo decir fielmente que en mi práctica artística los procesos de creación cambian, se prolongan, pero siempre continúan. Es entonces cuando todo esto se reduce al factor exquisito de una idea que se puede retomar con el tiempo, modificar según sea la ambición, intercambiar, o de la forma más mediocre, desechar.


Y es que no es posible encasillar el proceso creativo, y aunque está claro que la gran mayoría de las veces surge desde algo muy autónomo y personal, se edifica por externos a él. Como John Berger, comparto la idea de que “la vista llega antes que las palabras” (Berger, 1972). Así, el proceso creativo parte de las imágenes que se construyen y dan comienzo desde lo que nos rodea, imágenes fundadas a diario con o sin intención.

Una vez seleccionadas esas imágenes sigue el momento de reflexión, esta es la parte más complicada, diría yo, pues lo tienes todo y a la vez nada. Justo en este momento, es cuando el orden pierde la razón y el pensamiento hace de las suyas para reacomodar, configurar y establecer una idea tan valiosa, pero tan mortal a la vez.


Imagínese en la Antártida, a -20ºC, el afán por encontrar algo de calor exaspera sus vellos. De momento, encuentra una vela en su bolsillo derecho y un fosforo del otro lado, intenta encenderla y cuando finalmente lo logra, un sentir de excitación y ansias se riega por todo su cuerpo. Sin importar esto, es aún consiente de que en cualquier momento esa vela morirá, ya no habrá más “calor”, quedará entonces, la cera de esta vela y podría tal vez, guardarla en su memoria.


Es así como funciona el acto de creación, las posibilidades son innumerables. No se trata de buenos ni malos, se trata de hacer funcionar la idea, evitar que se esfume, y si es el caso, tenerla presente para una próxima ocasión.

ilustracion mano negro estrella creacion

Referencias:
Berger, J. (1972). Ways of seeing. Gran Bretaña : Penguin Books.


Deleuze, G. (1987). ¿Qué es el acto de creación? Francia: tomado de:https://www.youtube.com/watch?v=dXOzcexu7Ks&feature=youtu.be


Lezna J. (2018) David Lynch y el proceso creativo. Tomado de: https://www.youtube.com/watch?v=I6vTaPgLfEA&feature=youtu.be

Una respuesta a «El acto de creación»

Totalmente de acuerdo, el
Hombre en su afán, está en una constante evolución que lo llevas crear,inventar y ,construir … todo con un único fin… continuar su existencia… te felicito Hija… muy buen artículo…

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