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Feminismo & LGTBI+ SOCIEDAD

Liberad a las tetas

Autora: Blanca Herrera
Correctora: Gracia Vega

Creíamos que este verano iba a ser diferente pero, en algunos aspectos, sobre todo sociales, seguimos igual. En algunas playas hemos visto restricciones de acceso o diversos métodos con el fin de dividir la playa en parcelas como medidas de seguridad por el bien común. Pero, en otras, ha seguido todo igual e incluso gente, ignorante de lo que ocurre a su alrededor, se pone unos al lado de otros, sin medidas de seguridad ni nada. Y os lo dice una usuaria habitual de la playa.

Pero este artículo no va a tratar de la «nueva normalidad», sino que pretende estudiar un fenómeno para nada normal que sigue ocurriendo en nuestras playas, ya sea en esta nueva realidad que parece sacada de una película de ficción.

Cuando llega esta época del año, tan querida para la mayoría, una avalancha de personas aparece peleándose por coger el mejor sitio: niños corriendo, tirando arena a todo aquel que descansa bien porque se queman los pies o bien porque el ansia de bañarse les supera; y padres y madres cargados de neveras, comida, mesas, sillas, toallas y sombrillas. El olor a protector solar, el sonido de la pelota cuando golpea la pala, de las conversaciones ajenas de los que pasean por la orilla y de partidos de fútbol en los que las porterías son las chanclas. Parece que esta imagen se repite año tras año en nuestras playas además del asombro, espanto y estupefacción que produce ver unas tetas en público, y no cualquiera teta.

Imagen cogida de la cuenta de Instagram Teta & teta

Así es, por mucho que las domingas se parezcan mucho no cualquier dominga produce estupefacción, ya que la sociedad se ha encargado de distinguir entre los senos de mujer y los senos de hombre. Con esta distinción, aunque las tetas sean grandes, pequeñas, redondas, puntiagudas o separadas, de un color o de otro o tengan el pezón grande, pequeño, oscuro o claro o, incluso, que sea solo una, las de los hombres van a seguir siendo aceptadas socialmente mientras que las de las mujeres van a ser censuradas. Tetas que, dependiendo del cuerpo que las posea, incomodarán o pasarán desapercibidas.

Aunque, a decir verdad, la sociedad no se perturba con todas las tetas de mujer. Hay un tipo de pecho que no disgusta: el que está de buen ver. Se aceptan las domingas que sean redondas, que no estén caídas, que no tengan estrías, con el pezón pequeño, que sean de una talla preferiblemente mediana o grande. Y, si las domingas pertenecen a una mujer cisgénero que entra dentro de los cánones de belleza de una sociedad heteronormativa, ¡premio! No van a causar ningún levantamiento. Bueno, puede que alguno sí.

Y es precisamente esa situación lo que hace que una mujer como yo, que decide libremente hacer topless en la playa, se plantee si lo que hace está bien o no. Muchas veces me encuentro con la situación de que, bien sentada en la arena o bien caminando, se producen ciertas situaciones incómodas para mí. Llega un momento en el que un hombre, da igual la edad que tenga, se fija en mis tetas y no aparta la mirada, sino que las observa con una mirada lasciva, que me incomoda, que me hace sentir violada y que me hace replantearme si debo taparme o no. Pero, desafortunadamente, en ciertas ocasiones, ahí no acaba la situación. A veces te ven como si fueras un objeto de escaparate y te miran de arriba a abajo, analizando el producto. En otras, sobre todo si son jóvenes y van en grupo, comentan, se ríen y miran aún más comprobando el material. Situaciones que hacen que por un segundo odie mi cuerpo, ese que tanto me ha costado abrazar.

Es por eso por lo que gustan unas tetas de mujer, porque son para satisfacer el placer masculino. Estamos acostumbrados a ver pechos en las películas, obras de teatro, cómics, esculturas y pinturas, ya sea en desnudos o en escenas sexuales. En cambio, cuando las vemos en las noticias como símbolo de reivindicación de los derechos de las mujeres, como símbolo de libertad, como símbolo de romper con lo impuesto, la gente se escandaliza y ve esta forma de protesta como algo innecesario. Puede que esta reacción del público se deba a que los personajes actúan por sí mismos y no hay un hombre que dirija la escena. De igual manera, seguimos viendo cómo en las redes sociales se censuran fotos porque salen pezones con la excusa de que es un tipo de contenido no apto. Así es, compañeras: si queréis publicar una foto en Instagram en la que salen vuestros pezones, os arriesgáis a que os borren la foto o incluso la cuenta. En cambio, si eres hombre, puedes publicar todas las fotos que quieras con tus queridos pezones.

Además, hay una polémica que sigue en pie de guerra: dar de mamar a tu bebé en un lugar público. Un hecho tan natural, primario y humano como es este acto, algunos lo ven como incómodo, embarazoso y desagradable. Asimismo, las madres deben soportar miradas y escuchar cuchicheos y comentarios de hombres y, sorprendentemente, de mujeres, como «tápate». Esas mujeres, madres o no, están acabando con la sororidad: en vez de ayudar a promulgar un uso libre de las domingas, como es en el caso de alimentar a tu bebé, estas prefieren ofenderse y taparles a sus hijos los ojos para que no vean tetas. Incluso en algunos centros comerciales han habilitado algunas salas para dar de mamar, teniendo que esconderse del mundo para que este no vea una acción tan natural de unión. Increíblemente, a la sociedad le molesta ver tetas en una acción tan instintiva como es la de dar pecho, pero en cambio disfruta viéndolas en el porno.

Imagen cogida de la cuneta de Instagram de la fotógrafa Alba Duque

Y es así como las tetas, eso que toda la gente tiene, pueden crear polémica según para lo que se usen y según quién las lleve. De igual manera, aunque queramos la libertad de todos los tipos de pechos, seguimos viviendo en una sociedad en la que, independientemente de quién mire, el hecho de observar se puede considerar como algo denigrante y te pueden encarcelar, censurar u obligar a esconderte por enseñarlas. Parece que lo de «libres domingos y domingas» no se acepta por mucho que estemos en la playa y sea domingo.


Este artículo se publicó en 2019. Algunos elementos han sido modificados por su autora. El artículo original lo puedes encontrar en los siguientes enlaces: 

https://kaosenlared.net/liberad-a-las-tetas/

https://prefieroserrebeldequeesclava.wordpress.com/

Imagen de la entrada seleccionada de la cuenta de Instagram: Girls Are Awesome https://instagram.com/girlsareawesome?igshid=15qtla9lrailz+

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