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El podrido1 minuto

Autor: Nihil Negativum
Corrector: M.E.F.P.

Un dolor ingente reside en el alma del podrido, 

aquel que yace enfermo en el orbe de su desquicio.

¡Qué triste se le ve al hombrecillo,

que muere constantemente observando el precipicio!


Una mañana despertó al solsticio.

Ciego de dolor y sosegado de sus rimas

quiso morir y volver al inicio,

pero acabó solitario cantando sus cuitas.


¡Ay del podrido que se perdió en el valle!

Alejado del mundo sucumbió ante la maldad

que lo llevó a plasmar su última voluntad

en un pequeño poema que representa su encalle.


«No se preocupen si al morir mis ojos caen cristalizados,

nos habita la contradicción; por eso buscamos la calma.

¡Estas lágrimas no son más que el agua con la que lavo mi alma!

Así, en mi naufragio, no caeré con el corazón y el espíritu atados».

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