Categorías
Entrevistas

Entrevista a María Verano: maquillaje y cánones de belleza

Autora: Violeta Rez.
Corregido por Laura De Buen Visús

La belleza es uno de esos conceptos que están presentes día a día, pero que a veces damos por sentado sin plantearnos mucho más. Sin embargo, nos afecta de manera inconsciente y, aunque se utilice para dar forma a nuestra estética y expresión personal, no deja de estar sometida a unas reglas sociales e históricas.

El otro día hablaba con unas amigas sobre cómo estos cánones de belleza nos han afectado, siendo una preocupación constante que como mujeres vivimos desde muy jóvenes, y sobre cómo tiende a estar presente a lo largo de toda nuestra vida. No hay mujer que no se haya sentido acomplejada por alguna parte de su cuerpo al menos una vez en su vida: ojeras, celulitis, vello, nariz, tripa, pechos, piernas, barbilla… Y sí, evidentemente los valores estéticos también hacen mella en los hombres, pero es una realidad que las exigencias en torno a la belleza de la mujer existen como parte sustancial de nuestros valores sociales.
Podría poner los típicos ejemplos de cómo a las mujeres a menudo se nos juzga por nuestra manera de vestir o maquillarnos, ya seamos actrices de éxito, políticas o amas de casa, pero prefiero que abordemos este problema de otra manera.

Así pues, he contactado con mi amiga María Verano, una maquilladora profesional, para hablar sobre cómo estos hechos se presentan en el mundo del maquillaje y cuál es su experiencia personal.

En primer lugar os hablaré un poquito más de ella: nacida en Logroño, María se graduó en diseño gráfico, estudió maquillaje profesional por Workshop Experience y actualmente completa sus estudios en Bôgart Makeup. Es conocida por su participación en los primeros Nyx Spain Face Awards, concurso en el que quedó entre las diez primeras finalistas y compartió espacio con influencers como Jim Reno, ganadora de esa edición.

Violeta (entrevistadora): Llevas maquillando mucho tiempo, pero ganaste popularidad a raíz del concurso de los Nyx Face Awards. ¿Qué nos puedes decir de esa experiencia? ¿Qué aprendiste de este proceso o sobre ti durante este tiempo?

María: Me abrí el Instagram y el canal de YouTube, no sé si justo cuando comenzó el concurso o un poco antes, pero en él me seguían solo mis amigos y, de repente, pasaron a ser dos mil personas.
El concurso me sirvió para soltarme, para sentirme más segura de mí misma y para pensar «Joé, pues lo que hago gusta a la gente, ¿no?». El estilo del concurso fue muy fantasía, más tipo fantasía de lo que me gusta trabajar a mí, pero me ayudó mucho a soltarme y a perder la vergüenza a compartir lo que hacía.

V: ¿Cuándo supiste que querías maquillar?
M:
Pues es que yo creo que lo he sabido siempre, pero me daba miedo. A mí me gusta todo el arte en general; he probado muchas facetas y en todas me he sentido muy bien, me gustaban muchísimo, pero no me acababan de llenar.
Siempre dejaba el maquillaje como: «ya lo haré», pero en verdad era el miedo lo que me frenaba, aunque toda la vida me ha gustado: de pequeña yo jugaba con mis barbies, las maquillaba, maquillaba a mis padres y… no sé, siempre ha estado ahí (se ríe).

V: ¿Cómo te sientes cuando maquillas?
M: Me siento feliz, plenamente feliz. Yo siempre digo que las cosas más bonitas que te pasan no las puedes explicar del todo, como cuando te enamoras, que no puedes explicar por qué exactamente pero sabes que es verdad. Pues creo que cuando te dedicas a lo que te gusta no sabes explicar cómo, pero sabes que te llena.

V: ¿Qué piensas del maquillaje como disciplina artística?
M: Yo creo que mucho maquillaje es arte. Por ejemplo, es arte el trabajo de caracterización que hace mucha gente, que es impresionante, y también lo son muchos trabajos relacionados con la moda. Pero yo no creo que el maquillaje de diario sea arte, porque el arte es algo así como algo único, que te sorprende y te hace sentir algo, y el maquillaje que llevamos día a día por desgracia no es así puesto que todos intentamos ser guapos de la misma forma.

V: ¿Qué es para ti la belleza?
M: Para mí la belleza… Mmm… es más una cuestión de actitud y de mostrarte tal cual eres. Yo creo que la belleza está más en las pequeñas cosas: en los ojos que te miran y en cómo te están mirando más que en el aspecto físico; si te están juzgando o simplemente te están viendo con bondad. Creo que nos han enseñado qué es la belleza con unos cánones demasiado marcados, y tendríamos que deconstruirnos un poco en ese aspecto y pensar por qué una cosa te parece bella y otra no. Para mí todo el mundo es bello, lo creo de verdad, y pienso que son los pequeños rasgos que nos identifican los que hacen de cada uno una persona auténtica.

V: Hablando de estos cánones, ¿tú personalmente te has sentido mal o presionada por ser ese tipo de persona ideal?
M: Sí, siempre, toda mi vida. Yo no es que me sintiera fea, pero nunca he sentido amor propio. Me basaba mucho más en los comentarios que me hacían mis amigas o mis padres: «¡Qué guapa, hija!», pero yo pensaba: «Vale, pero yo no lo siento». De hecho, nunca lo he sentido hasta hace poquísimo, tras un trabajo personal en el que me dije: «hasta aquí, no quiero seguir mirándome en el espejo y no quererme». Y me ha costado un montón, pero lo he conseguido bastante, o al menos eso creo.

V: ¿Tú crees que el no quererte estaba influido por los cánones de belleza y por esa idea de mujer que no podías alcanzar?
M:
No sé muy bien de dónde viene, pero supongo que sí. Al final, desde pequeños estamos influenciados por imágenes; desde pequeños nos inculcan qué es lo bonito, y la mayoría de las caras y de los cuerpos no son como los de las supermodelos. Entonces yo creo que sí, que vendría de ahí.
Todo el mundo ve ciertos defectos en sí mismo y, en mi caso, los defectos que veía en mí me acomplejaban hasta el punto de no poder salir a la calle sin una gota de corrector. No podía.

V: ¿Crees que todo el mundo tiene experiencias parecidas a las tuyas?
M:
Yo creo que sí; al menos en mi círculo, cuando he hablado de este tema, su respuesta ha sido parecida a la mía. Curiosamente más por parte de las mujeres que de los hombres. Se nos exige estar perfectas, pero a la vez se nos exige aceptarnos tal y como somos. Aun así, la sociedad no está construida ni para una cosa ni para la otra: no está preparada ni para ver a una mujer sentirse superbién maquilladísima ni para verla sentirse superbién sin una gota de maquillaje.

V: ¿Cómo entra en juego el maquillaje en este problema sobre la belleza?
M:
Yo creo que influyen mucho la publicidad y los anuncios que vemos. Siempre son: «¡Consigue unas pestañas más largas!» o «¡Tápate este grano horrible que te ha salido en la cara!», y desde que empezamos a maquillarnos lo hacemos para taparnos, quizás porque lo hacemos desde muy jóvenes o quizás porque no tenemos un referente a seguir que lo haga de manera sana, ¿sabes? No hemos podido aprender de eso y usamos nuestro maquillaje para tapar nuestros defectos con vergüenza en vez de mirarnos y decir: «Joé, pues me gustan mis ojos, voy a destacarlos con maquillaje y de paso me voy a tapar este grano que me ha salido, que no me gusta (y no hay nada de malo en ello)». Pero, la primera vez que lo hacemos, lo hacemos para ocultar algo que nos avergüenza.

V: ¿Puedes maquillarte y ser feminista a la vez?
M:
Yo creo que sí: yo me maquillo y me considero feminista, porque entiendo el feminismo como… Para mí el feminismo es conseguir que la mujer se sienta libre de ser como quiera y que sea aceptada por tener esa libertad. Entonces, si a mí me hace sentirme bien maquillarme, ¿por qué no lo voy a hacer, si es mi libre decisión? Pero sí que veo algo negativo en el maquillaje, que es usarlo para ocultarte o porque no te gusta cómo es tu cara y pretendes transformarte. Creo que todos deberíamos intentar aceptarnos y querernos. No veo nada malo en maquillarse porque lo entiendo como una herramienta para decir: «Soy así, y me encanto» o decir: «Hoy me apetece ser así y soy feliz».

V: En ese sentido es interesante plantearse hasta qué punto somos libres tomando decisiones cuando existe una presión exterior.
M: Lo entiendo, porque yo me lo planteé cuando dije que quería ser maquilladora: voy a tener que hacer cosas por seguir un canon estético, cuando yo no quiero imponer eso a nadie. Creo que todo el mundo antes de maquillarse debería hacer el trabajo intrapersonal de pensar: «¿Por qué voy a hacer esto? ¿por qué me voy a poner máscara de pestañas? ¡Igual no quiero!». Están muy marcados los pasos en un maquillaje para salir a la calle, y los hacemos sin pensar. Debería ser más personalizado, porque igual me apetece ponerme un labial verde y ya está. ¿Por qué tengo que hacer todo lo demás, si no me apetece?

V: ¿Qué te gustaría ver en la comunidad del maquillaje en el futuro? Por ejemplo, que se trabajara esto que estamos hablando, que se maquillaran por amor y no por una obligación estética.
M:
(Sonríe). Es que… es como que no lo puedo imaginar, porque creo que queda muchísimo trabajo y educación, que tiene que cambiar mucho la sociedad y cómo nos tratamos unos a otros.
Para mí lo ideal sería que cada uno se sintiese libre de maquillarse (o no) si quiere, y que entendiera el maquillaje como algo superdivertido que es maravilloso para disfrutarlo y para sentirte como quieras ser ese día, no para ocultar quién eres transformándote en otra persona.

Los cánones de belleza son un tema que da para muchísima y necesaria meditación, pero espero que esta entrevista haya servido para que, al menos, en lo referente al maquillaje, se haya despertado la semilla de la reflexión. Es fundamental que cuestionemos lo establecido y nos preguntemos por qué consideramos algo estético o bello, que decidamos después de haber reflexionado sobre cómo y por qué queremos actuar y, sobre todo, que nuestras acciones estén basadas no en el miedo sino en el amor.

Puedes encontrar a María aquí:

https://www.instagram.com/mariaverano.mk/?hl=es

Deja un comentario