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La literatura como un sueño

Autor: Daniel García Luque.
Correctora: Gracia Vega.

No es un secreto que la literatura, hoy en día, es un arte minoritario. La sociedad prefiere ver series o desperdiciar el tiempo con el móvil antes que leer un libro en su tiempo libre.

Debemos ser consecuentes; la sensación de una buena lectura es incomparable, pero desde siempre leer se ha visto en la sociedad como una imposición de las escuelas. ¿Te gustaría hacer algo que te imponen? La respuesta general es no, que se traduce en odio hacia los libros. Existen varias formas de enseñar literatura, pero si el objetivo es mostrar al mundo cómo de especial puede ser un libro, rellenar folios con características que memorizar para «vomitar» en un examen no es una buena idea.

Un maestro de la literatura, Jorge Luis Borges (nadie como él enseñó tan bien a amar los libros), decía: «La lectura debe ser una de las formas de felicidad y no se puede obligar a nadie a ser feliz». Hay que enseñar a la gente a ser feliz leyendo, a descubrir el placer en las entrañas de un poema o una historia que le intrigue.

Además, vivimos en la época de la instantaneidad; tenemos el poder de conocer en menos de un segundo lo que queramos, y ya a nadie le importa ser más culto porque lleva consigo una enciclopedia infinita, casi adjunta a su cuerpo. ¿Para qué cultivar la cultura? ¿Para qué intentar desentrañar un poema o acabar de leer este artículo?

La vida es limitada; existen cosas imposibles que ni la ciencia ni la teología podrán descubrir nunca, como la extraña sensación que produce una lectura que no sea impuesta, que satisfaga las limitaciones del mundo terrenal.

Recuerda que para algunos nada es imposible, pues siempre tendremos la suerte de poder soñar entre las páginas de un libro.

RECOMENDACIONES

También me gustaría recomendar poetas que, sin duda, os harán ver la vida de otra forma. Esta recomendación es personal, de autores que he leído y que, bajo mi punto de vista, pueden ser de gran interés para aquellos que se animen a descubrir cómo un poema les puede dejar indiferentes.

El primero es Gustavo Adolfo Bécquer, una edición antigua de sus Rimas fue el libro que hizo que me enamorase de la poesía. Aún recuerdo la primera vez que vi esas imágenes en sus poemas que mostraban la impotencia del mundo, envidio a ese niño y su ignorancia, pues la primera vez que lees un poema es irrepetible. También me gustaría recomendar a Manuel Altolaguirre; suelo leer antologías de autores famosos y, en concreto, una que compré casualmente se convirtió en uno de mis libros favoritos. Para mí, Altolaguirre es el mejor poeta de la Generación del 27; quizás me atrae tanto por sus imágenes imposibles y la belleza de los textos. Por último, y como contraste a los dos anteriores, recomiendo a José Manuel Caballero Bonald y su maestría del lenguaje; no solo las imágenes de este autor son geniales, sino que el aspecto más atractivo de su lírica reside en el conocimiento de la lengua y en cómo aplicarlo para dar al lector poesía; poesía en toda su consistencia.

Ellos os harán ver que la poesía es un arte abstracto que, aunque a veces simple y con alguna regla, siempre será la representación de la realidad y el sueño.

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